La atención puesta en la calidad del cuidado en hogares convivenciales – El Diario

El derecho al cuidado y que ese cuidado sea de calidad en hogares convivenciales donde viven niños, niñas y adolescentes que debieron ser separados de sus familias, es la idea que subyace en el posicionamiento de la directora de la asociación civil Doncel, Dana Borzese. Sostiene que ambas ideas deben constituir el eje articulador de las políticas públicas diseñadas para esa población.

 

Dana Borzese estuvo el jueves en Paraná reunida con las autoridades del Copnaf en el marco de un proyecto que propone estándares de calidad para el cuidado alternativo, institucional, que se inició hace más de un año con la provincia de Entre Ríos. Se trató de un encuentro entre quienes conforman una mesa de trabajo: la asociación civil Doncel, Aldeas Infantiles, Unicef Argentina y el Consejo Provincial del Niño, el Adolescentes y la Familia (Copnaf).

 

Cuidado en hogares convivenciales

Si bien la de la semana que pasó fue una reunión de presentación ante las nuevas autoridades del organismo provincial, sirvió para dar continuidad a ese proyecto.

Se trata de pensar estándares de calidad para el cuidado alternativo. “Es responsabilidad del Estado brindar ese cuidado a que aquellos niños, niñas y adolescentes que fueron separados de su familia por una medida de protección excepcional”, dijo por un lado Borzese para agregar luego que “el diagnóstico indica que hay muchos déficits en la calidad de esos cuidados, no en particular en Entre Ríos sino del sistema a nivel nacional”, indicó en diálogo con EL DIARIO.

Lo que resulta interesante para la entrevistada es que la Provincia se ha sumado a pensar en esta propuesta de generar indicadores que permitan supervisar la calidad de ese cuidado y trazar una línea entre lo que está bien y lo que hay que modificar o erradicar.

Consultada sobre las situaciones más frecuentes que dan cuenta de esa falta de calidad, compartió que “lo que surge de los testimonios de adolescentes, niños y niñas que están en esas residencias es que depende de la suerte de la institución que les toque porque hay algunas en las que se valora mucho ese cuidado y otras, en las que sienten que no tienen los tratos adecuados”.

Puede suceder que no se garantice el derecho a la educación de todos los niños aunque todos debieran estar en la escuela. Otra cuestión tiene que ver con que no se trabaja de manera articulada con la promoción de la nueva autonomía. Aún persisten prácticas de encierro, cuando están en residencias que debieran acercarse mucho a la vida en un hogar, en una familia.

Aún cuando no se llega a prácticas de encierro, lo que constituye una situación extrema, señaló que esa falta de preparación para la autonomía se ve “en cosas más cotidianas, tales como adolescentes que no saben viajar solos, que no están autorizados para moverse en transporte público para ubicarse en la ciudad, es decir, situaciones que son naturales para cualquier adolescente, pero que estos otros no están pudiendo ejercer”.