Informe sobre Desarrollo Humano para Mercosur 2009-2010. Innovar para Incluir: Jóvenes y desarrollo humano.

Este informe trata sobre las posibilidades de inclusión social de los jóvenes de los países integrantes del MercoSur: “los jóvenes como medios y fines del desarrollo”. A partir del análisis de diferentes factores como la situación económica, la exclusión social, la discriminación, entre otros,  se intenta responder a la preocupación acerca de que medidas tomar al respecto para poder explotar las capacidades individuales y así facilitar dicha integración.
Les dejamos un breve resumen de la investigación.

Este Informe cuenta con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) como parte de la iniciativa “Ampliando el espacio de políticas para el Desarrollo Humano en América Latina y el Caribe”, que incluye la publicación del Informe sobre Desarrollo Humano para América Central sobre Seguridad Ciudadana y el Informe Regional sobre Desarrollo Humano sobre Transmisión Intergeneracional de la Desigualdad.

Argentina
Pese a ocupar un lugar relativamente alto en el índice de desarrollo humano en comparación con otros países de la región, Argentina aún no ha logrado recuperarse completamente de los efectos de la crisis de 2001. Hay menos exclusión pero una mayor inclusión desfavorable, con trabajos inestables y pocas oportunidades de participación. Los jóvenes perciben que ha aumentado la inseguridad y la discriminación. Los principales problemas en Argentina, según los analistas y gestores consultados, son la deserción estudiantil y las altas tasas de desempleo.

Cifras

– 21% de la población argentina es pobre, según datos de la CEPAL correspondientes a 2007. Es el país del Mercosur con menor cantidad de pobres después de Uruguay.

– Argentina ocupa el puesto 49 en el índice de desarrollo humano de 2009, un nivel alto, lo que se explica más que nada por los avances obtenidos en educación y salud, ya que en términos de acceso a recursos los logros no son significativos.

– Es el país que registra un porcentaje mayor de finalización de la enseñanza terciaria: uno de cada ocho jóvenes de 25 a 29 años completa el ciclo terciario.

– La pobreza crónica entre los jóvenes que tienen 15 años o más de educación es prácticamente cero.

– Los desempleados menores de 30 años representan casi 60% del total de desempleados. Son cifras similares a las que registran Brasil y Uruguay. No obstante, Argentina se distingue por presentar la menor diferencia entre desempleo masculino y femenino de los países del Mercosur.

– Entre los jóvenes de 15 a 29 años, los excluidos (que no estudian ni trabajan) constituyen 22%; los incluidos desfavorablemente, también son el 22%. Las cifras son similares a las de Uruguay y Brasil. El porcentaje de jóvenes excluidos se redujo levemente en los últimos años, pero aumentó el porcentaje de incluidos en forma desfavorable.

– El 45% de los jóvenes argentinos entre 15 y 29 años son propietarios de vivienda. No obstante, en esta franja etaria se registra un alto porcentaje de hacinamiento en comparación con los restantes países de la región, con excepción de Paraguay, donde los niveles son superiores.

– Argentina exhibe un menor nivel de confianza hacia las instituciones: por ejemplo, 57% de los argentinos confían en las instituciones educativas, frente al 70% que registran los demás países del Mercosur.

 

Visiones

-Aumento de la distancia entre clases

 

El panorama argentino muestra un cambio frente a imágenes del pasado, en gran parte míticas. A la tradicional visión de una sociedad con una “pasión igualitaria” se contrapone la de una creciente desigualdad, con signos que mostrarían un incremento en las distancias entre clases, separadas por el temor, el estigma y la discriminación. Existe la sensación de que se ha incrementado la inseguridad y la discriminación hacia los jóvenes de sectores bajos. También se advierten dificultades en las formas de relacionarse con los otros.

 

Hay una disyunción importante, sobre todo en los sectores más altos: por un lado, un grado importante de modernidad o liberalismo en relación a temas de diversidad, como orientación sexual, religión y toda diferencia que no sea vista como amenazante. Y, por otro, las diferencias sociales, sobre todo la percepción de los sectores subalternos y en particular las formas que la marginalidad cobra en las grandes ciudades y sus acciones de protesta, que son objeto de una clara estigmatización y hasta criminalización.

 

-Discriminación y hostigamiento policial

 

En el caso de los jóvenes de sectores populares, la inseguridad es un problema relevante, pero no tanto en relación a eventuales victimarios como al hostigamiento policial o por parte de guardias privados, en especial de lugares nocturnos. Para los sectores vulnerables y excluidos, la policía es la fuente principal de inseguridad. Por otro lado, no están ausentes en este sector social ciertos estereotipos negativos compartidos con los sectores medios y altos sobre los receptores de planes sociales.

 

La discriminación es el tema más relevante para los jóvenes excluidos. El color de piel, apariencia, vestimenta o lugar de residencia son los principales factores de diferenciación.

 

-Capacidad de transformación

 

Al ser consultados sobre su rol en la modificación de situaciones y problemas, sobresale la dificultad de los jóvenes para pensar más allá de acciones individuales e imaginarse como parte de un proyecto colectivo. En los jóvenes de sectores populares el cambio también es deseado y las acciones colectivas parecen igualmente imposibles. Si bien, entre los motivos de tal imposibilidad se reiteran la falta de interés y de tiempo, aparecen otros obstáculos para la acción colectiva, específicamente en los reclamos laborales, cuestión que remite a la situación del mercado laboral para los jóvenes de sectores populares y excluidos. Obstruida esta posibilidad, y valorada negativamente la política, los esfuerzos por modificar algunos aspectos de la vida se limitan a lo individual: reclamos por servicios, enfrentamientos por normas de convivencia, prácticas de caridad.

 

Principales problemas según los especialistas y gestores argentinos

 

1. Deserción estudiantil

 

Analistas y gestores hace hincapié, en primer lugar, en la alta tasa de deserción de la escuela secundaria. Se atribuye el abandono del sistema educativo a la necesidad de trabajar para tener una renta mínima que garantice la subsistencia en una edad en la cual los jóvenes aún no han completado el ciclo educativo. Para los expertos y gestores argentinos, es evidente que los trabajos que pueden conseguir los jóvenes están mal remunerados e implican muchas horas, lo que aumenta la dificultad de reingresar al sistema educativo y condena a los jóvenes una situación de estancamiento. Esto frustra sus planes vitales y el desarrollo de sus capacidades. Incluso aquellos jóvenes que logran completar la educación secundaria, y hasta la universitaria, muchas veces no cuentan con garantías en el mundo laboral.

 

2. Tasas de desempleo

 

Se detecta asimismo una importante preocupación por las tasas de desempleo que, si bien afectan a toda la sociedad, golpean especialmente a los jóvenes. En algunos casos, los jóvenes son parte de una tercera generación de desocupados, lo que debilita la transmisión inter-generacional de la “cultura del trabajo” y afecta sus expectativas y percepciones.

 

Principales demandas de los jóvenes

Los jóvenes demandan principalmente mayor participación, en particular en espacios de decisiones efectivas. Perciben que muchas veces tienen derecho a expresar sus puntos de vista, pero que esto no necesariamente genera una respuesta efectiva por parte del Estado.

 

En este marco, los entrevistados resaltan la necesidad de abrir a los jóvenes nuevos espacios de expresión y ayudarlos a la difusión de sus demandas, en particular mediante actividades culturales, y destacan las dificultades de comprensión de los adultos frente a las nuevas formas de expresión juvenil.

 

No existe consenso entre los gestores argentinos respecto de “quién se ocupa” de los jóvenes de su país. Sin embargo, es posible encontrar cierto acuerdo con la idea de que los organismos gubernamentales no se encuentran completamente comprometidos con la cuestión juvenil. En cambio, las organizaciones de la sociedad civil son mencionadas como una referencia positiva.

 

Políticas públicas prioritarias

 

Los especialistas y gestores consultados coincidieron en la necesidad de formular las políticas a través de diferentes esferas de poder, procurando lograr una mayor integralidad, en base a una planificación con metas, objetivos y evaluaciones de impacto. En cuanto a las recomendaciones  concretas, las más mencionadas por los entrevistados fueron las políticas orientadas a la conclusión del ciclo educativo, la capacitación en oficios, la difusión de las nuevas tecnologías y el acceso a trabajos decentes en estrecho vínculo con proyectos educativos.

 

Para acceder al estudio completo : ?Informe de Desarrollo Humano para MercoSur 2009-2010

Comparta sus opiniones